miércoles 8 de febrero de 2012

Una mirada al sucesor de Pedro

Han pasado muchos días desde el último artículo. Se habrán dado cuenta que estoy de regreso en el seminario. Estamos muy cerca de un gran acontecimiento para nuestro país,  la primera visita de S.S. Benedicto XVI.

Tristemente, muchos buenos católicos no han puesto los ojos en el sucesor de Pedro, el Santo Padre Benedicto XVI. Lo critican y lo juzgan por no ser como el último Papa. En esto el Papa ha dicho simplemente: Dios ha hecho Papa a un profesor, para ayudar al mundo a reflexionar con mayor profundidad.

Me parece que valdría la pena conocer a fondo a la persona del Santo Padre, no podemos juzgar algo que no conocemos; una manera muy fácil de aprender de él y conocer su pensamiento es a través de sus escritos. Leyéndolos y estudiándolos dejaremos que su luz ilumine nuestra fe y podremos darnos cuenta de la grandeza de nuestro Papa.

El primer documento oficial que el Papa escribe es la encíclica “Deus Caritas Est”,  donde el amor de Dios por nosotros es una cuestión fundamental para la vida. Se comienza a ser cristiano por el encuentro con una Persona, única esperanza del hombre. En la encíclica “Spe Salvi”, llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza.  Jesucristo es el testigo de la caridad y la verdad, la principal fuerza impulsora del desarrollo de cada persona y de toda la humanidad.

Uno de los libros que más me han marcado es el de “Jesús de Nazaret”, donde el Papa dice que muchos conocen a Jesús, que algunos lo han estudiado, pero que muy pocos lo conocen personalmente. El segundo libro de “Jesús de Nazaret”, la tragedia más grande es no creer que la luz de Jesús es capaz de superar toda tiniebla.

El Año Paulino fue dejarnos guiar por al apóstol de los gentiles, recordar que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. El Año Sacerdotal fue un momento de prueba para toda la Iglesia, ver de pronto tan enlodado el sacerdocio… La humildad del Cura de Ars hizo que pusiéramos los ojos en la grandeza del sacerdocio. El próximo octubre será el Año de la Fe, donde tendremos la mirada fija en Jesucristo, quien inicia y completa nuestra fe.

La próxima visita del Papa marcará nuestro caminar en la fe. Es un momento especial de gracia para México y América Latina.  ¡Tiene que ser para todos motivo de profunda alegría!

martes 31 de enero de 2012

From Police to Priest


It's exciting to know what lies behind every vocation. All priests have a story to tell. I know the lives of many priests, but I never imagined I’d meet a priest who once was a policeman.

Today I was with Fr Joe White, an Irish priest ... very friendly and cheerful. He is the seventh of ten children, all still alive. At 14, he began working in a grocery store, taking grocery orders and making home deliveries on a bicycle ... at 20,  he joined the police force in Ireland. The idea of becoming a policeman was thanks to his sister’s  boyfriend, who was a policeman. There he made the best friends of his life, loyal people ... honest people... who  are still his best friends today.

After six years on patrol, Fr Joe decided to enter the seminary ... in 1972 he was ordained a priest in Dublin.  He was ordered to leave Ireland with many of his fellow seminarians, and he chose to work in a diocese in England.

Many places in England have few Catholics and it was difficult to work in a country mostly separated from the Pope. One of Fr Joe‘s first churches was a house ... a few years later, it became a parish.

When we talked about all this, I  was really very excited. I have always really liked everything that has to do with the police. It is curious to hear the story of this vocation. Fr Joe gave me great advice and above all he gave me a great testimony of joy.

Today I learnt a little of the life of a priest, who at 72, remains a happy priest in love with life. Thanks to this priest, and to many others,  there are young people who want to follow in their footsteps.

miércoles 11 de enero de 2012

From Police to Priest


Es emocionante conocer lo que hay detrás de cada vocación. Todos los sacerdotes tienen una historia que contar. Conozco la vida de muchos sacerdotes, pero nunca me imaginé conocer a un sacerdote que antes fuera policía.

Hoy estuve con Fr. Joe White, sacerdote irlandés... muy amable y alegre. Es el séptimo de diez hijos,  todavía viven todos. A sus 14 años empezó a trabajar en una tienda de abarrotes, llevando pedidos a domicilio en una bicicleta... después a los 20 entró a la policía en Irlanda. La idea de ser policía fue gracias al novio de su hermana, que también era policía. Ahí conoció a los mejores amigos de su vida, personas leales... honestas... que siguen siendo de sus mejores amigos. 

Después de seis años en una patrulla, decidió entrar al seminario... en 1972 lo ordenaron sacerdote en Dublín. Cuando lo ordenaron, muchos de sus compañeros seminaristas tuvieron que salir de Irlanda y el escogió trabajar en una diócesis de Inglaterra.

Muchos lugares en Inglaterra tienen pocos católicos y ha sido difícil volver a empezar en un país separado del Papa. Una de las primeras iglesias de Fr. Joe era una casa... unos años después se convirtió en una parroquia.


Cuando me platicó todo esto, la verdad me emocione mucho. Siempre me ha gustado muchísimo todo lo que tenga que ver con la policía. Es curioso encontrar la historia de esta vocación. Me dio muy buenos consejos y sobretodo me dio un gran testimonio de alegría. 

Hoy conocí un poco de la vida de un sacerdote, a sus 72 años, sigue siendo un sacerdote feliz, enamorado de la vida. Gracias a este sacerdote y a muchos más, los jóvenes queremos seguir el mismo camino que ellos. 

domingo 8 de enero de 2012

Sigue iluminando



Todos los años es la misma historia: un niño nace en Belén. Año tras año es lo mismo. Así lo pueden ver los que vivieron esta Navidad como una simple reunión familiar, un intercambio de regalos y abrazos, una cena elegante, un viaje, unas vacaciones... 

Los que lo han vivido así, han perdido el misterio envuelto en este tiempo. Sí, esta historia es siempre la misma, pero sigue siendo emocionante, sigue siendo tan viva y tan atrayente que nos impulsa a vivir la vida como lo que es: un misterio. 

El tiempo de Navidad nos ha mostrado el intercambio admirable entre la santidad de este niño y nuestro pecado; entre la fuerza de este niño y nuestra debilidad; entre su alegría y nuestra tristeza. Las preocupaciones de este mundo ya no pueden ocupar nuestro corazón. ¡Nuestro corazón tiene que alegrarse al ver cómo Dios está tan cerca de nosotros, cómo piensa en nosotros, cómo actúa en la historia!


La única luz capaz de iluminar a cada hombre ha nacido, pero no quiere entrar a la fuerza, quiere revelarse primero a los humildes y después a los sabios. Es una luz que nunca deja de alumbrar, desde aquella noche en Belén, hasta hoy, sigue siendo tan radiante y tan brillante como el sol. 

No puede ser una Navidad más, tiene que hacernos entender que el niño está para siempre en la humanidad. Si vivimos bien estos días, ya no hay lugar para la sombra en nuestra vida. La luz inaccesible se ha hecho accesible al mundo. 

No podemos confundirnos, la Iglesia no es la luz, pero es la que nos da la luz. Ella no obliga al mundo, pero tiene las respuestas para su confusión y desorientación. Ya no podemos regresar al hombre viejo, después de ver la luz... tenemos que cambiar.