Han pasado
muchos días desde el último artículo. Se habrán dado cuenta que estoy de
regreso en el seminario. Estamos muy cerca de un gran acontecimiento para
nuestro país, la primera visita de S.S.
Benedicto XVI.
Tristemente, muchos buenos
católicos no han puesto los ojos en el sucesor de Pedro, el Santo Padre
Benedicto XVI. Lo critican y lo juzgan por no ser como el último Papa. En esto
el Papa ha dicho simplemente: Dios ha hecho Papa a un profesor, para ayudar al
mundo a reflexionar con mayor profundidad.
Me parece que valdría la pena
conocer a fondo a la persona del Santo Padre, no podemos juzgar algo que no
conocemos; una manera muy fácil de aprender de él y conocer su pensamiento es a
través de sus escritos. Leyéndolos y estudiándolos dejaremos que su luz ilumine
nuestra fe y podremos darnos cuenta de la grandeza de nuestro Papa.
El primer documento oficial que
el Papa escribe es la encíclica “Deus Caritas Est”, donde el amor de Dios por nosotros es una
cuestión fundamental para la vida. Se comienza a ser cristiano por el encuentro
con una Persona, única esperanza del hombre. En la encíclica “Spe Salvi”, llegar
a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza.
Jesucristo es el testigo de la caridad y la verdad, la principal fuerza
impulsora del desarrollo de cada persona y de toda la humanidad.
Uno de los libros que más me han
marcado es el de “Jesús de Nazaret”, donde el Papa dice que muchos conocen a
Jesús, que algunos lo han estudiado, pero que muy pocos lo conocen personalmente.
El segundo libro de “Jesús de Nazaret”, la tragedia más grande es no creer que
la luz de Jesús es capaz de superar toda tiniebla.
El Año Paulino fue dejarnos guiar
por al apóstol de los gentiles, recordar que “donde abundó el pecado,
sobreabundó la gracia”. El Año Sacerdotal fue un momento de prueba para toda la
Iglesia, ver de pronto tan enlodado el sacerdocio… La humildad del Cura de Ars
hizo que pusiéramos los ojos en la grandeza del sacerdocio. El próximo octubre
será el Año de la Fe, donde tendremos la mirada fija en Jesucristo, quien
inicia y completa nuestra fe.
La próxima visita del Papa marcará
nuestro caminar en la fe. Es un momento especial de gracia para México y América
Latina. ¡Tiene que ser para todos motivo
de profunda alegría!


